Futuro de Mexico

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Futuro de Mexico

energizamx
Administrator
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La izquierda en principio es un concepto noble.  Pero el caso de la Izquierda Mexicana -más allá de los honorables y bien intencionados casos de mucha gente noble- es que está secuestrada.  Anexo puntos de observación objetivos donde la izquierda mexicana reiteradamente manifiesta que no le interesa más que lucrar con la miseria, generando más miseria y aprovechándose de ella para crear ricos de un grado más grosero sin paralelo en la empresa formal.

Es el caso del comunismo soviético.  La población vivía como comunista, pero las élites del poder comunista, fueron más capitalistas que el más abierto y declarado capitalista.



El anexo es el mismo mail que me llegó de su parte, PERO ELIMINANDO sus correos electrónicos por seguridad.

Le_llegaron_al_precio_a_Pedro_Ferriz-2.html
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ARTICULO SOBRE MEXICO EN UN PERIODICO ESPAÑOL...

Javier Mosqueda

Archivando la conversación en la carpeta TEORIA POLITICA,  el tema FUTURO DE MEXICO,
enviada por Adolfo Hellmund


Eddy:
 
Voy a tratar de explicar mi punto de vista lo más sencillo posible. Para mí, antes de que Calderón declarara la guerra, existían en México: 1) una gran cantidad de mexicanos, especialmente jóvenes, sin opciones muy atractivas de vida, y 2) unos comerciantes de drogas con mucho dinero. Lo que logró Calderón al atacar a los comerciantes de drogas fué que éstos armaran a los mexicanos descontentos para defenderse del gobierno, al que antes se conformaban con sobornar. Adicionalmente, para mantener a sus nuevos ejércitos, los narcotraficantes se metieron a la extorsión y el secuestro, creando el problema que estamos viviendo. El problema se complica más porque cada que agarran a un capo, se subdividen los cárteles y se empiezan a pelear por las plazas y aumenta la violencia. El argumento que hace Calderón (y que por lo visto tú respaldas) de si estaríamos mejor si no se combatiera a la delincuencia organizada me parece que malinterpreta totalmente el problema. Creo que nadie habla de no combatir a la delincuencia organizada; la diferencia es que yo, en lo particular, creo que no debió de haberse combatido al COMERCIO DE DROGAS, porque esa no es una guerra que sea conveniente pelear. Por algo ningún país la pelea; está muy visto, desde los tiempos de la prohibición del alcohol en USA que la guerra contra los vicios no se gana y sólo se logra aumentar la violencia y la corrupción. Yo creo que Calderón decidió pelear la guerra porque pensó que la iba a ganar fácil, se iba a colgar su medallita y se iba a legitimar después de una elección cuestionada; iba a ser su "Quinazo". Aparte, por la presión de nuestros vecinos, los gringos.
Siempre pensé que su estrategia no iba a tener éxito; creo que, hasta hoy, he tenido razón y cada vez estamos peor. El artículo de abajo, que recibí hoy, con el comentario de un amigo, plantea muy claramente lo que yo siempre he pensado que es la solución, porque es lo que ocurre en TODO EL MUNDO. A ver qué opinas. Yo lo único que le agregaría al artículo es que la motivación de los capos para aceptar la tregua es que, a cambio de no secuestrar y extorsionar, no se les perseguiría (como sucede en todo el mundo, incluyendo USA). Tal vez el autor no lo dice por considerarlo obvio o tal vez por ser políticamente correcto.
Desgraciadamente, creo que en lo que resta del reinado de Calderón, ni esta estrategia ni ninguna otra alternativa se va a intentar. Por eso dije hace más de cuatro años que se abrocharan los cinturones. También te digo que creo y espero que cualquiera de los políticos que menciona el artículo hasta abajo, hasta los azules, van a cambiar la estrategia de combate a la delincuencia. Algunos, no todos, también cambiarían la política económica, que es la raíz de todo el problema. Pensando que existe la alternativa que se plantea abajo, ¿sigues creyendo que hay que apoyar a Calderón en su estrategia actual? ¿O será mejor pedirle un cambio?
 
 
 "De todo lo que hasta ahora le leído en referencia al narcotráfico y la grave crisis que vive México, este artículo es lo más coherente y lo que más me ha gustado como una posible solución a NUESTRA particular problemática como sociedad.
  Ojalá encontremos cada quien los medio para presionar hacia esta alternativa.
  Por la vía federal, estatal y a través de nuestros representantes en el Congreso.
  Éso … si queremos que nuestras familias puedan permanecer unidas los años por venir."
 
SOBREAVISO
Tregua o tequila con sangrita
Descripción: http://www.reforma.com/libre/online07/imggc/pix.gif
René Delgado
21 May. 11
Descripción: http://www.reforma.com/libre/online07/imggc/pix.gif
Cuando un mandatario pierde la imaginación política y se refugia en el dogma de una estrategia fallida, la oposición debe -conforme a la máxima reyesheroliana- resistirlo, apoyándolo: tenderle puentes de plata para ayudarlo a salir del laberinto donde se interna y arrastra a la nación.

Algo de eso está ocurriendo con el presidente Felipe Calderón que así como una semana se inspira en Winston Churchill para acabar con el crimen, a la siguiente asegura que los únicos "shots" que, en esa guerra, recibe el turismo son de tequila.

Podrán los intérpretes presidenciales justificar la primera desmesura, destacando el supuesto propósito motivacional del discurso; podrán justificar la segunda, subrayando el incisivo sentido del humor para atraer turismo. El resumen de una y otra expresión deja helada la conciencia: ofrece tequila con sangrita. Es la desmesura.

Por eso, la oposición debe presionar con firmeza al Ejecutivo no para doblegarlo, pero sí para obligarlo a asegurar la próxima elección presidencial, que, a la postre, es la única garantía para darle perspectiva al país, para relevar civilizadamente a su gobierno y para replantear, después, los términos de la lucha contra el crimen con un costo humano y social menor al que hoy sangra al país.

* * *
 
Tanta ha sido la obcecación presidencial en el enfoque policial-militar del combate al crimen que, cuanto más se cuestiona esa estrategia, más decidido se muestra el mandatario en llevar esa guerra hasta donde sea necesario.

Al cuestionamiento de esa estrategia, se responde con sorna a los sectores de la sociedad que se movilizan: ingenuos, si tienen otra opción, díganla; si quieren que esto se acabe, diríjanse a su alcalde o gobernador... El discurso no da más y, de ahí, se ha pasado al absurdo frente a Estados Unidos: combatan la droga, no la legalicen. Y lo peor, a cuatro años de iniciada esa guerra inconsulta, se toman medidas que debieron ser las primeras: contar las bajas; depurar y certificar policías; aplicar mecanismos de control de confianza en mandos superiores; tratar de integrar equipos.

Lo cierto es que, ahora, cuando el calendario anuncia el fin del sexenio y recomienda asegurar la elección del próximo presidente de la República y ensanchar los canales de participación ciudadana, se actúa como si el sexenio fuera eterno y se insiste en una estrategia para la cual ni siquiera alcanza el equipamiento, la capacitación ni el número de policías, soldados y marinos.

La oposición debería, entonces, involucrarse seriamente en el asunto para darle alternativas al mandatario que, por su empecinamiento, no puede abanderar. Si no rectificó cuando podía, menos lo va a hacer cuando el ajuste supone su derrota.

Tanto se aferró al dogma de su discurso y estrategia, que prefiere adentrarse en su laberinto que salir de él.

* * *
 
Opciones hay, desde luego. De entrada, si el partido en el gobierno no quiere acompañar a la ciudadanía en su reclamo de paz y seguridad digna, las oposiciones deberían hacerlo. No se trata de mandar contingentes a las marchas, sino de convocar a un periodo legislativo para atender la reforma política que garantice una mayor participación ciudadana en las decisiones de gobierno y la reforma fiscal que garantice mayor margen de maniobra al próximo gobierno.

Ésa es una opción, otra es salir del falso discurso de que el Estado no pacta con criminales. Todos los Estados pactan con el crimen porque éste, quiérase que no, es un fenómeno que data de siglos y se administra pero no se elimina. ¿No pactó, sin cruzar una palabra, el gobierno colombiano de César Gaviria con Pablo Escobar la no extradición y su entrega para recluirlo temporalmente en Envigado? ¿No pactó el gobierno de Calderón, con boletín de por medio, con los secuestradores de Diego de Fernández de Cevallos para "facilitar" la negociación de su rescate?

Suena bien decir que el Estado no pacta con criminales pero, cuando se platica con militares, la negociación no la descartan de oficio. De hecho, algunos de ellos sirvieron de correos cuando se comunicó a los capos la creación del penal de alta seguridad de Almoloya. No supuso rendición alguna, ni dar carta blanca a las fechorías, sino establecer reglas de juego. Hoy, algunos militares ven una locura en la idea de acabar con los criminales, una aventura cuyas facturas terminarán pagándolas los hombres de uniforme.

* * *
 
Hablar y reconocer esas negociaciones lleva a otra opción.

Declarar unilateralmente y por parte del gobierno una tregua al combate del tráfico de drogas, pero no a aquellos actos criminales -extorsión y secuestro, fundamentalmente- que atentan contra la ciudadanía, poniendo fecha de inicio y término a ese armisticio y ver qué ocurre. Los criminales también saben de códigos y lenguajes. Agotado el plazo de la tregua, determinar lo conducente: reiniciar o no las hostilidades. Ver si esa tregua abre un espacio para la contienda electoral y conjura la posibilidad de que la justa comicial se convierta en un campo más de batalla. Imaginar que, en los términos de la estrategia actual, el crimen o cualquier otro poder atente contra un candidato presidencial supone condenar de antemano al caos el proceso electoral.

Ahí, hay otra opción que los partidos y los candidatos opositores podrían proponer al mandatario. Exige, desde luego, enorme entereza, gran arrojo y enorme generosidad política. Supone también un acuerdo entre el perredismo y el priismo para impulsar conjuntamente esa opción, comprometer a la administración y su partido y mandar la señal a la ciudadanía del interés por atender su reclamo y cuidar la democracia.

* * *
 
Hay alternativas, por más que el jefe del Ejecutivo las niegue. Ensayarlas implica riesgos, pero no resignarse ante el peligro en que se está colocando al país.

Hablar de esas opciones expone a quien lo haga a recibir vituperios y descalificaciones, pero lo exime de ser cómplice de la estrategia que hoy sangra al país, aleja el Estado de derecho y atenta contra la democracia.

Hay alternativas pero el presidente Calderón no las va a proponer porque está perdido en su laberinto y hay que sacarlo de ahí antes de que arrastre al país.

¿Qué dicen Enrique Peña, Manlio Fabio Beltrones, Humberto Moreira, Andrés Manuel López Obrador, Marcelo Ebrard, Jesús Zambrano, Santiago Creel, Josefina Vázquez Mota, Gustavo Madero? ¿Cuál es su postura? ¿O es que también les gusta el tequila con sangrita?
 
Saludos.

Adolfo Hellmund
Javier
ESH Sistemas
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ARTICULO SOBRE MEXICO EN UN PERIODICO ESPAÑOL...

Javier Mosqueda

Archivado: Teoria Política > Futuro de México

enviado por Tere Muela Morales



Les comparto esta magnifica charla con Javier Elorriaga en España.

Expone la situación que se vive a diario en las calles de México, lo alarmante que esto significa...una realidad que los españoles no conocen del todo. Javier, hace una interesante aportación a España y al mundo entero, les demuestra con hechos que : Otro Mundo Es Posible y por lo tanto, Otro México Es Posible… muy interesante !

Saludos

clic aqui =>http://www.ustream.tv/recorded/14612812
Javier
ESH Sistemas
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Saldo de la Guerra de Calderón: Votos (Ricardo Alemán)

energizamx
Administrator

...El verdadero saldo de esa guerra no será en vidas, sino en votos

Ricardo Alemán

Enviado por Sergio Treviño Pérez

Vamos a suponer que el gobierno de Felipe Calderón es —como lo creen no pocos ciudadanos—, el peor de la historia.

Vamos a imaginar que  Calderón es culpable de las 40 mil muertes que le acreditan sus malquerientes y que, por esa razón, debe ser llevado al patíbulo de la historia por su culpa en el “moderno holocausto”.

Y vamos a creer —por un momento—, que todo lo hecho por  Calderón en la lucha contra el crimen, es una torpeza que amerita la caída del segundo presidente del PAN.

Si todo eso fuera cierto, no sólo viviríamos una crisis política, económica y social, peor que la vivida en el gobierno de Miguel de la Madrid —1982-1988—, o en el “error de diciembre” de Ernesto Zedillo —1994-2000—, sino un México parecido al del PRI autoritario, sin alternancia, pluralidad y democracia. ¿Por qué?

Porque es falsa buena parte de la retórica escrita en torno a la culpa de  Calderón en el fracaso de la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico. Y por supuesto que abundará el insulto y la difamación sin argumentos de los que idolatran la intolerancia, —y no faltarán los que sin una sola prueba hablarán de la compra de conciencias—, pero lo cierto es que buena parte de la sociedad mexicana se ha tragado completa, sin digerir y sin saber lo que traga, las mentiras en torno a la guerra contra el crimen.

Van las mentiras.

1.- ¿Es responsable  Calderón de las casi 40 mil muertes de la lucha contra el crimen?

Falso. Más de 80% de esas muertes se han producido por el choque entre bandas criminales.
Es decir, se matan entre sí por la disputa de plazas y rutas. Casi 10% son muertes de policías, militares y marinos —asesinados por los criminales—, y el resto son los ofensivos “daños colaterales”; además de crímenes producto de secuestros o venganzas, como el caso Sicilia.

2.- ¿Es culpa de  Calderón no investigar esas 40 mil muertes, no localizar a los responsables y no castigarlos?

Falso. En más de 90% de los casos el delito de origen —el homicidio—, es del fuero común, cuya investigación, persecución de los responsables y castigo, compete a los gobiernos estatales.
Todos saben que alcaldes y gobernadores —del partido que se quiera—, no hacen nada, y que se amparan con el argumento de que las peleas entre las bandas criminales, además del secuestro, extorsión, venta y distribución de drogas, son delitos federales.

3.- ¿Es cierto que han muerto 40 mil mexicanos inocentes?

Falso. Más de 90% de los muertos en la llamada “guerra contra el crimen”, son criminales, sicarios, matones y matarifes. Son delincuentes que decidieron su vida al margen de la ley —con el riesgo de muerte que ello implica—, por los que —salvo el dolor respetable de sus familiares—, seguramente pocos ciudadanos derramarían una lágrima.

¿Cuántos ciudadanos de buena fe —sin contar a los farsantes que sólo buscan renta político electoral—, de los que acudieron a la Manifestación por la Paz, expresaría una condolencia por uno de esos criminales, narcotraficantes, violadores, secuestradores, sicarios, matarifes, pozoleros?

4.-¿Es cierto que es fallida la estrategia del Estado contra el crimen?

Falso, porque en tanto Presidente, en tanto jefe del Ejecutivo, Felipe Calderón es sólo una parte del Estado, no es el Estado. En efecto, es el Presidente, pero no es el “Jefe Máximo”. No tiene el poder que tenían los presidentes priistas de antaño, que eran dueños de gobernadores, alcaldías, policías estatales y municipales.

En todo caso, es fallida la estrategia de una parte del gobierno, porque sus distintas instancias no han sido capaces de un trabajo eficaz y en equipo.

5.-¿ Calderón es culpable de todo?

Falso,  Calderón no es el jefe de los gobernadores, no es el jefe de las policías estatales, no es el jefe de las policías municipales, no es el jefe de los penales estatales, no es el jefe de los Congresos locales, no es el jefe del Poder Judicial local; no es el jefe de los ministerios públicos —ni locales ni federales—;  Calderón no manda en el Poder Judicial, y tampoco da órdenes en el Poder Legislativo.

No manda en la Corte y tampoco en la Judicatura; tampoco manda en el Congreso.
Calderón no manda en los partidos, y apenas y más o menos tiene control en su propio instituto político. Es culpable, en todo caso, de haber declarado una guerra que viene de lejos y que ningún Presidente, gobernador o alcalde se había atrevido a enfrentar.

6.-¿ Calderón desató al avispero al emprender la persecución contra el crimen organizado y el narcotráfico?

Falso. El argumento se derrumba con sólo apelar a su profundo cinismo. Es decir, señalar que  Calderón es culpable por destapar la cloaca del crimen, es igual a reconocer que todos los presidentes anteriores, los gobernadores y alcaldes, los tres órdenes de gobierno y los tres Poderes de la Unión, vivían sobre un barril de pólvora, y que la culpa de que estallara es de quien hizo ver esa realidad, no de quienes por décadas la fomentaron.

7.- ¿Es cierto que con el gobierno de Calderón llegaron la violencia y el crimen?

Falso. En este caso también rebosa el cinismo. ¿Desde hace cuantos años el crimen organizado y el narcotráfico se enseñoreó en estados como Sinaloa, Tamaulipas, Chihuahua, Durango, Michoacán..?, y muy poco o nada hacían los respectivos gobiernos del PRI.
Más aún, ¿cuantos gobernadores tricolores eran los jefes de las bandas? La escalada criminal, la organización de las bandas, su multiplicación y las peleas entre los propios capos, son procesos que llevan años. Y durante años nadie hizo nada, todos voltearon a otro lado.

8.-¿De nada sirve la captura de los grandes capos de la mafia, del crimen y del narcotráfico?

Dicen los detractores de Calderón que no sirve de nada capturar o eliminar a los grandes jefes del crimen, porque como la hidra, las bandas se regeneran y sus cabezas reaparecen.

Es cierto que debajo de cada banca criminal, de cada plaza y de cada grupo, existe una estructura organizativa.

Pero la caída de los jefes o de sus cabezas es un mensaje fundamental contra la impunidad. Y negar el valor de sus captura, es igual a decir que todo México está de duelo por la muerte de miles de delincuentes.

Sin duda que Felipe Calderón ha cometido muchos errores, que su gobierno puede ser severamente cuestionado por muchos flancos, pero nadie puede ignorar que la mayor guerra a la que se enfrenta es política y electoral. Y los que están detrás de la exaltación del fracaso de Calderón, son los que han propalado buena parte de las mentiras, saben que el verdadero saldo de esa guerra no será en vidas, sino que se traducirán en votos. Y si no, al tiempo.

2011-05-15 00:00:00
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Vicente Segú Chiu